Friday, June 09, 2006

¿Quién estudia a distancia?

La respuesta a esta pregunta ha variado con el correr de los años. Antes, la educación a distancia se presentaba como una posibilidad de estudio para aquellas personas que, por razones geográficas o por su trabajo no podían asistir a las clases presenciales. También, era característico de esta modalidad que se inscribieran en ella personas que habían dejado de estudiar por mucho tiempo y que decidían retomar sus estudios. Por eso el alumno al que se llegaba tenía características bien determinadas. En general era una persona adulta, con poca experiencia en el estudio y con poco tiempo disponible ya que en la mayoría de los casos trabajaba y atendía su familia.

Actualmente, las características del que estudia a distancia son más amplias. Ya no es sólo el estudiante adulto, trabajador, padre o madre de familia, que vive a remotas distancias. Ahora la educación a distancia se presenta como una opción más. La persona que desea estudiar tiene la posibilidad de elegir la modalidad de estudio. Claro que no se da en todas las carreras o cursos, pero las ofertas académicas a distancia aparecen cada vez más. Es por eso que ya no podemos hablar del estudiante adulto, sino del estudiante en general, cada uno con características propias, pero con el mismo objetivo: aprender.

Cito aquí a Ana María Schmid y Carlos Douhourq que dicen lo siguiente:

"Los cursantes exitosos de sistemas EAD resultan más autónomos, críticos y capaces de tomar decisiones que sus pares de sistemas presenciales. En este resultado reviste singular importancia el tipo de comunicación establecida."


Wednesday, June 07, 2006

¿Qué es educación a distancia?

Al pensar en educación a distancia, y al no tener conocimiento del tema, lo primero que se nos ocurre es dar un paso atrás sin tratar de introducirnos en esto por ser nuevo y desconocido. Pero si nos asomamos un poco, veremos que no es diferente a lo que hemos vivido hasta ahora. Podemos partir desde el punto de que si hablamos de educación, hablamos de aprender y enseñar, hablamos de maestro y alumno, hablamos de intercambio de conocimiento y todo eso existe en la educación a distancia.

El mayor inconveniente es que para muchos es algo nuevo y por ende es necesario adquirir un comportamiento diferente, modificar un comportamiento existente (desaprender para aprender) para alcanzar un nuevo punto de equilibrio.

Sin embargo, todos, de una manera u otra hemos experimentado a lo largo de nuestras vidas ciertas aproximaciones de lo que podemos considerar el estudio a distancia. ¿Quién no se ha inscripto en algún curso de dibujo y pintura, grabado o máquina por correspondencia? ¿Quién no ha seguido una receta de cocina por televisión? O ¿quién no se ha enfermado y algún compañero benevolente le ha alcanzado la tarea a su casa?. Todos estos ejemplos son pequeños esbozos de lo que es hoy la educación a distancia.
Hay muchas definiciones al respecto. Algunos la describen como un sistema donde el estudiante está física y temporalmente separado del docente y aprende en forma independiente. Pero en realidad, es mucho más que eso.
García Aretio (1999) la describe como “un sistema tecnológico de comunicación bidireccional, que puede ser masivo y que sustituye la interacción personal en el aula entre profesor y alumno como medio preferente de enseñanza, por la acción sistemática y conjunta de diversos recursos didácticos y el apoyo de una organización y tutoría, que propician el aprendizaje independiente y flexible”.
En esta modalidad de enseñanza, el alumno y el docente no se encuentran en el mismo lugar físico. Pero esto no significa que el alumno aprende solo, sin el apoyo del profesor. Al contrario, existe detrás de esta modalidad un grupo de colaboradores con misiones diferentes que se encargan de producir y organizar los materiales de estudio, de acondicionar la tecnología al servicio de la educación a distancia, de establecer un sistema de tutoría constante para que el aprendizaje del alumno esté supervisado y apoyado en forma permanente. En síntesis, de crear un sistema de comunicación bidireccional que sustituya la interacción que encontramos en el aula. Incluso, muchas veces, la comunicación con el docente es más fluida en la modalidad a distancia que si estuviéramos escuchando al docente en un aula con cuarenta alumnos.

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